Saber evitarlos es deber del instalador/monitorador y de los usuarios.
El mayor problema en el monitoramiento de alarmas, tanto comercial como residencial, consiste en lo que llamamos de alarmas falsas.
El concepto de alarma monitorada es simple: cuando el equipamiento instalado en el local detecta a travez de sus sensores, emite una señal que es enviada para una central de monitoramiento 24 horas que, dependiendo del caso, aciona las personas responsables o los organos competentes para la ejecución de una acción con fines de solucinar el problema.
La falsa alarma surge justamente cuando el panel del contro detecta indevidamente una señal, enviandolo para la central de monitoramiento, que ira accionar las personas responsables, como también la policia, que deslocara para el local una viatura. En este caso, ocurrira o uso indevido de um organo publico, que podria estar atendiendo a una ocorrencia real de emergencia en ese mismo momento.
Siendo asi, la falsa alarma genera un depacho policial falso, o sea, una notificación de crimen a las autoridades sin la evidencia de un acontecimiento criminoso.
La falsa señal de alarma sucede basicamente por tres factores, problema en el equipamiento, incluyendo mala calidad del equipamiento y de la instalación; condiciones climaticas y por manuseo indevido del usuario (inexperiencia o error). Entre las falsas alarmas, 95% son causados por los propios clientes.
Las falsas alarmas tienen como mayor consecuencia la falta de credibilidad del sistema electrónico de seguridad, amenazando la imagen del sector y de las empresas que prestan servicios en el area, pues tanto los nuevos posibles usuarios, como las autoridades competentes tendran la erronea idea de que el sistema no funciona.
Los sistemas electrónicos de seguridad tienen función preventiva y son instalados para evitar o acompañar, cuando monitorados, robos, vandalismo, asaltos, fuego, emergencia medica, linea de montage y niveles tóxicos o de temperatura, entre otros. Datos proporcionados por las centrales de monitoramiento muestran la eficiencia del sistema: a cada 100 intentos de surtos en establecimientos con alarmas, 94% fracasan, el número de establecimientos robados sin alarmas es tres veces mayor que los que poseen alarmas.
Asi, para evitar la falsa alarma y el descredito del sistema, considerando que los propios usuarios son los mayores causadores, es obligatorio de las empresas, instaladoras y monitoradoras para la realización de entrenamientos que vengan a capacitar los nuevos usuarios, incluyendo la necesidad de mudanza de conducta, para evitar falla de comunicación con su central de monitoramiento. |